¿Cuáles son los errores de seguridad que más fácilmente puede cometer una empresa?

Conoce los errores de seguridad más comunes en las empresas y descubre medidas prácticas para proteger cuentas, archivos e información.

TRANSFORMACIÓN DIGITAL

JRR Digital Services

10/16/20267 min read

Pequeños descuidos digitales pueden exponer información, interrumpir operaciones y generar problemas que afectan la confianza de los clientes.

Una empresa no necesita ser grande para convertirse en objetivo de un incidente de seguridad. En ocasiones, el riesgo comienza con una contraseña fácil de adivinar, un archivo importante sin respaldo o un mensaje que parece legítimo, pero que intenta engañar a quien lo recibe.

Imaginemos una pequeña empresa que trabaja diariamente con correos electrónicos, documentos compartidos, datos de clientes y servicios en la nube. Su equipo utiliza estas herramientas con normalidad y considera que todo está bajo control. Sin embargo, nadie ha comprobado cuándo se realizaron las últimas copias de seguridad, quién conserva acceso a las cuentas de antiguos colaboradores ni cómo reaccionarían ante un correo fraudulento.

No necesariamente existe una falla tecnológica sofisticada. Puede haber varios descuidos cotidianos que, combinados, aumenten la exposición al riesgo.

Por eso, antes de invertir en soluciones complejas, conviene identificar los errores más comunes y revisar cuáles podrían estar presentes en la empresa.

1. Utilizar contraseñas débiles o repetirlas en varias cuentas

Una contraseña sencilla o reutilizada puede facilitar el acceso no autorizado a distintas herramientas. Si una contraseña se filtra en un servicio, utilizarla también en el correo corporativo o en otras plataformas aumenta el riesgo.

Este problema puede afectar cuentas de correo, sistemas administrativos, servicios de almacenamiento y perfiles empresariales en redes sociales.

¿Qué conviene hacer?

  • Utilizar contraseñas largas y diferentes para cada servicio.

  • Considerar un administrador de contraseñas confiable.

  • Activar la autenticación multifactor cuando esté disponible.

  • Revisar periódicamente quién tiene acceso a las cuentas importantes.

La seguridad no depende únicamente de recordar una contraseña complicada. También requiere controlar cómo se administra y quién puede utilizar cada cuenta.

2. Ignorar las actualizaciones de los sistemas

Posponer las actualizaciones de computadoras, navegadores, aplicaciones y otros sistemas puede dejar vulnerabilidades conocidas sin corregir.

Es comprensible que una empresa evite interrumpir sus operaciones por una actualización. Sin embargo, mantener indefinidamente los programas desactualizados puede incrementar los riesgos, especialmente cuando el fabricante ya ha publicado correcciones de seguridad.

¿Qué conviene hacer?

Establecer una rutina para revisar las actualizaciones, instalar las correcciones de seguridad oportunamente y sustituir los programas que ya no reciben soporte cuando sea necesario.

En los sistemas críticos, las actualizaciones deben planificarse considerando la continuidad de las operaciones y las recomendaciones del proveedor.

3. Confiar en correos y mensajes sin verificar su autenticidad

Los mensajes fraudulentos pueden aparentar proceder de bancos, proveedores, compañeros de trabajo o servicios digitales conocidos. Algunos solicitan contraseñas; otros buscan que el destinatario abra un archivo, visite un enlace o autorice un pago.

Un mensaje bien redactado no necesariamente es auténtico. Incluso una solicitud aparentemente habitual puede formar parte de un intento de fraude.

¿Qué conviene hacer?

  • Verificar cuidadosamente la dirección del remitente.

  • Evitar abrir archivos inesperados o introducir contraseñas desde enlaces sospechosos.

  • Confirmar por otro canal cualquier solicitud inusual de pagos o cambios de cuentas bancarias.

  • Establecer un procedimiento sencillo para reportar mensajes dudosos.

La capacitación del equipo es una medida importante porque muchas decisiones de seguridad ocurren durante las tareas cotidianas, no únicamente en el área de tecnología.

4. No comprobar si las copias de seguridad funcionan

Guardar una copia de los archivos no garantiza que puedan recuperarse cuando se necesiten.

Una copia incompleta, desactualizada o almacenada en un lugar que también resulte afectado por un incidente puede ser insuficiente para restablecer las operaciones.

El problema suele descubrirse cuando ya se han perdido documentos, se ha producido una avería o un incidente ha dejado los archivos inaccesibles.

¿Qué conviene hacer?

  • Identificar qué información es esencial para continuar operando.

  • Definir la frecuencia de las copias de seguridad.

  • Mantener copias protegidas y separadas de los sistemas principales cuando corresponda.

  • Probar periódicamente la recuperación de archivos.

  • Restringir el acceso a las copias para reducir el riesgo de que sean eliminadas o alteradas.

Una copia de seguridad solo demuestra su utilidad cuando la empresa puede recuperar la información que necesita.

5. Dar acceso a demasiadas personas o no retirarlo a tiempo

No todos los colaboradores necesitan acceder a todos los documentos, cuentas y sistemas de la empresa.

Sin embargo, es frecuente que se mantengan permisos amplios por comodidad o que las cuentas de antiguos empleados y proveedores permanezcan activas después de finalizar una relación laboral o comercial.

Cuantos más accesos innecesarios existan, más difícil puede resultar controlar quién consulta, modifica o comparte información.

¿Qué conviene hacer?

Aplicar el principio de acceso mínimo necesario: cada persona debe disponer de los permisos que requiere para realizar sus funciones, sin privilegios adicionales injustificados.

También es conveniente revisar los permisos cuando alguien cambia de puesto, termina una relación contractual o deja de necesitar determinado recurso.

6. Compartir información empresarial sin revisar los permisos

Las herramientas de almacenamiento y colaboración en la nube facilitan el trabajo entre equipos, clientes y proveedores. No obstante, un documento compartido mediante un enlace abierto o con permisos demasiado amplios puede llegar a personas que no deberían tener acceso.

El problema no está necesariamente en utilizar la nube, sino en configurarla y administrarla correctamente.

¿Qué conviene hacer?

Antes de compartir archivos, revisar quién puede abrirlos, modificarlos o volver a compartirlos. Para documentos sensibles, conviene limitar el acceso a personas identificadas y retirar los permisos cuando ya no sean necesarios.

También es recomendable revisar periódicamente las carpetas compartidas y evitar publicar información confidencial en enlaces de acceso general.

7. Pensar que tener antivirus es suficiente

Las herramientas de protección pueden reducir determinados riesgos, pero ninguna solución aislada cubre todas las situaciones posibles.

Una empresa puede disponer de antivirus y, aun así, tener contraseñas reutilizadas, permisos mal configurados, copias de seguridad sin probar o colaboradores que desconocen cómo reconocer un intento de fraude.

La seguridad debe abordarse como un conjunto de medidas complementarias que incluyen personas, procedimientos y tecnología.

¿Qué conviene hacer?

Revisar la protección de los equipos junto con la administración de cuentas, las actualizaciones, los respaldos, los permisos y la preparación del personal. Si la empresa maneja información sensible o sistemas críticos, puede ser conveniente solicitar una evaluación profesional.

8. No tener un procedimiento para responder ante un incidente

Cuando aparece una actividad sospechosa, una cuenta comprometida o una pérdida de información, actuar sin un procedimiento definido puede aumentar la confusión y retrasar la respuesta.

No siempre es posible evitar todos los incidentes. Por eso, también importa saber cómo actuar cuando algo sale mal.

¿Qué conviene hacer?

Definir a quién se debe informar, quién tiene autoridad para tomar decisiones y cómo contactar al soporte técnico correspondiente. El procedimiento debe contemplar, según el incidente, la protección de las cuentas, la conservación de evidencias y la recuperación segura de las operaciones.

Ante un posible ataque, es importante evitar acciones improvisadas que puedan destruir evidencias o agravar el problema. En situaciones relevantes, se debe recurrir a personal especializado.

¿Cómo puede una empresa comenzar a corregir estos errores?

No es necesario intentar resolver todos los riesgos al mismo tiempo. Una primera revisión puede ayudar a identificar las debilidades más importantes y establecer prioridades.

Comienza revisando estas áreas:

· Contraseñas y accesos: ¿Las cuentas importantes tienen protección adecuada y permisos controlados?

· Actualizaciones: ¿Los sistemas reciben las correcciones de seguridad necesarias?

· Correos y mensajes: ¿El equipo sabe reconocer y reportar solicitudes sospechosas?

· Copias de seguridad: ¿Se ha probado recientemente la recuperación de archivos?

· Información compartida: ¿Los documentos están disponibles solo para quienes los necesitan?

· Respuesta a incidentes: ¿El equipo sabe a quién avisar y qué hacer ante un problema?

Esta revisión es una guía inicial de autoevaluación, no una certificación de seguridad. Las respuestas deben contrastarse con la configuración real de los sistemas y las prácticas de la empresa.

Errores que conviene evitar al mejorar la seguridad

Además de los descuidos anteriores, existen tres formas de abordar la seguridad que pueden resultar contraproducentes.

Esperar hasta que ocurra un incidente. Revisar los riesgos antes de que aparezca un problema permite identificar medidas preventivas y preparar una respuesta.

Comprar herramientas sin definir la necesidad. Una solución puede ser útil, pero su valor depende de los riesgos que pretende reducir, de su correcta configuración y de que alguien se responsabilice de utilizarla.

Considerar que la seguridad es responsabilidad exclusiva del área técnica. La dirección debe establecer prioridades y procedimientos; el personal debe seguir las prácticas acordadas, y los responsables técnicos deben ayudar a aplicar y mantener las medidas correspondientes.

Lista práctica de revisión

Antes de dar por terminada una primera revisión, conviene comprobar los siguientes puntos:

  • Las cuentas importantes utilizan contraseñas únicas y protección adicional cuando está disponible.

  • Los sistemas y programas reciben actualizaciones de seguridad.

  • El personal conoce las señales básicas de fraude digital.

  • Las copias de seguridad se realizan y se prueban.

  • Los permisos de acceso se revisan periódicamente.

  • Los archivos compartidos tienen restricciones apropiadas.

  • Existe un procedimiento para comunicar y gestionar incidentes.

  • Las principales debilidades identificadas tienen responsables y fechas de seguimiento.

Si varios puntos no pueden responderse con seguridad, la empresa ya tiene una lista concreta de aspectos que merece la pena investigar.

Conclusión: la seguridad comienza con una revisión responsable

Los errores de seguridad más frecuentes no siempre requieren grandes inversiones para empezar a corregirse. Algunas mejoras consisten en organizar los accesos, actualizar los sistemas, revisar los permisos y establecer procedimientos claros.

Sin embargo, cada empresa tiene necesidades y niveles de riesgo diferentes. Una lista de comprobación ayuda a comenzar, pero no sustituye una evaluación especializada cuando la información, las operaciones o las obligaciones legales lo requieren.

El primer paso es dejar de dar por hecho que todo está protegido y empezar a comprobarlo.

Reflexión para la dirección: ¿cuál de estos errores tendría mayores consecuencias para tu empresa si no se detectara a tiempo?

En el siguiente artículo abordaremos otra cuestión importante: ¿Cómo proteger la información de clientes y proveedores? La atención se centrará en los datos que la empresa recibe, utiliza y comparte durante sus relaciones comerciales.